Blog #3 – ¿Por qué ayunamos?

Desde hace varios años atrás, la iglesia a la que formo parte tenemos de costumbre el ayunar por una semana cada inicio de año. Me di cuenta que es algo que no solamente nosotros hacemos, si no que es algo que hacen muchísimas iglesias en todo el mundo.

Sin embargo, me he dado cuenta que un gran número de personas no entienden la importancia del ayuno. Hay dos tipos de personas, las que consideran que el ayuno es algo irrelevante, que es algo que no tiene gran importancia y que no cambia el amor de Dios hacia nosotros. Por otra parte, tenemos aquellos que creen que por medio del ayuno van a cambiar todo su entorno por arte de magia, creyendo como si Dios respondiera a la hambruna y al sufrimiento con recompensas abundantes por el simple hecho de hacerlo.

La verdad es que es importante el ayunar para tu relación con Dios, pero no cambia nada del amor que él te tiene. El ayunar produce bendición, pero no funciona como una varita de magia para todos tus problemas, por más que ayunes, no le haces manita de puerco a Dios quien su voluntad es absoluta.

Entonces…¿Para que ayunamos?

El ayuno tiene muchos resultados y es de gran ayuda para nuestra vida espiritual. Lo primero que tenemos que entender es que tenemos a un Dios que siempre está cercano, que está loco de amor por nosotros y que es accesible, aunque nosotros no le pongamos atención.

Muchas veces con las acciones cotidianas y la rutina nos podemos llegar a desenfocar en lo importante que es Dios. El ayuno básicamente corta toda distracción para enfocarla completamente en Dios. El ayuno toma algo que es tan esencial para nuestra vida, algo que es tan cotidiano y tan natural como la comida para poder enfocarnos en nuestra relación con Dios y poner los ojos en las cosas espirituales. El enfoque del ayuno no es buscar la bendición de Dios, si no buscar a Dios en sus tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Buscamos a la fuente de las bendiciones por quién es Él y no por sus bendiciones.

Con el ayuno dejamos de pensar en nuestras necesidades básicas, dejamos de buscar el pan natural y lo cambiamos por el pan espiritual que es la oración (comunicación) con Dios.

¿El ayuno trae bendición?

Imaginemos que Dios es un padre que quiere pasar tiempo con su hijo adolescente. Sin embargo, el hijo está demasiado ocupado con sus amigos, con su celular, y con cualquier tontería que considera más importante que su padre. El Padre siempre está disponible para su hijo, probablemente le tenga preparado más de un regalo, pero debido a que su hijo presta más atención a otras cosas, no puede disfrutar de dicha relación al máximo. Muchas veces así actuamos con Dios, tenemos a un Dios accesible en todo momento, un Dios que no cambia, pero nos enfocamos en todo menos en Él. Al momento que nos enfocamos en Él no solamente disfrutamos de una relación más estrecha con Él, sino de todos los regalos que Él nos quiere dar, tanto en los naturales, como los espirituales – que son muchas veces ignorados por la mayoría de cristianos.

El ayuno no consigue el hacernos ver miserables delante de Dios para que se compadezca y nos bendiga. Dios no te bendice por pasarte de hambre, ni te dará recursos financieros si eres una persona floja que ayuno por un mes.  El ayuno consigue el enfocarnos en nuestra relación con Dios, como nuestro Padre y nuestro amigo, y eso trae bendición para nuestras vidas y trae disciplina para crecer. La disciplina espiritual debe traer disciplina en lo natural.

Ojo, una semana de ayuno no va cambiar tu situación espiritual, en especial si solamente se convierte en una semana de oración y búsqueda. Una semana no cambia nada, una vida pegado a Dios lo cambia todo. El ayuno debe de ser un “de hoy en adelante,” un parteaguas, un “te busco más”, un “seré fiel porque tú eres fiel.” Es el inicio de tu disciplina espiritual.

¿Para quién es el ayuno?

He escuchado muchísimas veces que el ayuno solamente es para los pecadores, para aquellos que necesitan arrepentimiento. Esto es mentira, el ayuno es para todo aquel que quiera enfocar su relación con Dios.

En muchos casos en la biblia al pecador le es llamado al arrepentimiento por medio del ayuno porque es una manera increíble de enfocar todo su ser y su carne para enfocarse en una relación nueva con Dios. El ayuno no lo hace salvo, el ayuno lo hace enfocarse en quien trae salvación, perdón, y redención. El ayuno funciona en esta manera como un “de verdad quiero conocerte,” “de verdad quiero cambiar.”

En otro caso Jesús estaba con sus discípulos quienes no podían sacar un demonio. Jesús los amonesta con ayuno y oración, no porque el demonio era muy fuerte, si no porque la fe de los discípulos era muy débil. Al momento de enfocarse en ayuno, podrían enfocarse en Dios y fortalecer su fe.

Aun Jesús mismo, ayuno durante 40 días en el desierto. Aun Jesús necesito el enfocarse completamente en su relación con el Padre y con el Espíritu Santo para prepararse para las cosas que habían de venir. Después de esto vemos a un Jesús lleno del Espíritu Santo.

La palabra clave aquí es ENFOQUE. El ayuno nos ayuda a enfocarnos, es un análisis personal de nuestra relación con Dios. Funciona como un parteaguas en tu relación con Dios para que continúes buscándolo. No es magia, no es algo místico. Es enfocar todo tu ser en aquel quien te ama sin obligación alguna. Y por supuesto, eso en el proceso, te trae muchísima bendición.

Así que, AYUNEMOS. Que este 2018 tu enfoque sea Dios y que te fortalezcas y crezcas cada día mas.

 

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