SUEÑOS POR ALCANZAR

Estamos a punto de finalizar el año y en un momento a solas mi esposa y yo reflexionamos todas las cosas buenas y malas del año. Pensamos acerca de todos los sueños personales, aquellos sueños pudimos alcanzar durante el año y aquellos que no logramos conseguir. Reflexionamos acerca de los sueños frustrados, aquellos sueños que nos propusimos el empezar, cosas que anhelábamos alcanzar pero que por algún motivo no logramos alcanzar.

Si le preguntamos a cualquier pastor cristiano acerca de nuestras ambiciones personales, sueños por alcanzar, o cualquier tipo de ambición personal, probablemente respondería con una frase cliche como “deposita tus sueños en Dios,” “se paciente,” “ora y pídeselo a Dios.” Todos estas son respuestas que suenan correctas, pero que a momento no pudieran resolver nada.

Como cada año, no todas las cosas son necesariamente buenas, ni tampoco todo es malo. Como familia solemos enfatizar lo bueno e ignorar lo malo, porque es la mejor manera de vivir y no vale la pena deprimirse por lo que no se alcanzó. Pero al hacer una honesta reflexión es inevitable el pensar en lo que no se consiguió.

Como seres humanos tenemos errores, las cosas no siempre salen como quisiéramos que salieran. Como seres humanos tendemos el hacer promesas que no podemos cumplir, nos proponemos el ser mejor lector, el bajar de peso, el empezar a ahorrar, eso y más de un sin fin de promesas huecas que nos hacemos año tras año, mes tras mes.

La pregunta es ¿Qué caso tiene el soñar, si sabemos que como humanos hacemos promesas huecas? ¿Qué caso tiene el pensar en grandeza si conocemos nuestras propias limitaciones?

La noche de reflexión continuaba en nuestro cuarto, una noche de pensar en lo que pudiéramos mejorar. Sabemos de antemano que hay muchos sueños todavía que cumplir y aunque estamos felices con las cosas que hemos alcanzado como familia y matrimonio este año, sabemos que aún hay mucho más, y no estamos conformes.

En ese momento de reflexión, en esa noche, me respondí a mí mismo con la misma frase trillada que cualquier pastor pudiera responderme, “deposita tu sueño en Dios.” En ese momento entendí muchas cosas.

Muchas personas cuentan con historias de triunfo y cumplen sus ambiciosos sueños por medio de esfuerzo y dedicación personal. Sin embargo, muchas veces esos sueños se vuelven carentes por falta del “deposita tus sueños en Dios.” Esto va mucho más alla de nuestros sueños personales, es meter nuestros sueños en el sueño de Dios y ser de edificación para el cielo.

Como cristiano aprendimos que la única manera en que podemos seguir creciendo como personas es depositando nuestros sueños en Dios, metiendo nuestro sueño en los planes de Dios. Esto conlleva una combinación de esfuerzo, fe, y perseverancia. Mucha gente se esfuerza, persevera y alcanza, pero como cristianos si combinamos eso con dirección de Dios crecemos exponencialmente, ponemos el cielo a nuestro favor.

Muchos cristianos creen que solamente con pedir dirección van a crecer, otros tantos piensan que es en base a sus fuerzas. La clave aquí, es nunca olvidar que son ambas. Mi esposa y yo reflexionamos, que mientras nuestros sueños estén en Dios, y mientras sigamos trabajando de la manera correcta – diligentemente, esforzándonos, y con mucha fe – podremos poco a poco no solamente ver cumplir nuestros sueños, si no ser parte del sueño de Dios en el camino. No lo olvides, “deposita tus sueños en Dios”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s